Tras las actuaciones de refuerzo se llevará a cabo un seguimiento de las poblaciones intervenidas para observar su dinámica y tendencia demográfica y evaluar el éxito del proyecto.
El seguimiento se hará una vez al año durante al menos los cinco años siguientes a la actuación, y se estudiarán los siguientes datos (Ferrer et al., 2011):

11.1. Distribución y área de ocupación de las poblaciones:

Delimitar cartográficamente de manera precisa las áreas donde se encuentra la especie, además de las áreas no prospectadas pero que cumplan condiciones ecológicas favorables al desarrollo de Silene hifacensis.

11.2. Censo de poblaciones y seguimiento individual:

Se censarán anualmente todas las poblaciones, por recuento directo siempre que sea posible, y en aquellas que sean de difícil acceso mediante rápel o técnicas de estimación (observando a distancia las zonas no accesibles y aplicando factores de corrección al resultado obtenido).
De cada individuo de la población, debidamente identificado y de procedencia conocida (tipo de siembra o plantación), deberán tomarse datos del tamaño, clase de edad, daños causados por enfermedades o herbivoría, y, en los individuos reproductores, número de flores y producción de frutos y estimación de número de semillas por fruto.
Con estos datos se estudiará qué método de introducción ha tenido mayor éxito (observando el porcentaje de supervivencia de plantones y de germinación de semillas introducidas), se evaluará si existe reclutamiento y se comparará el desarrollo de los individuos introducidos con el de los previamente existentes.
Este seguimiento se realizará siempre en la época de floración-fructificación, en fechas similares todos los años para que los datos tomados sean comparables.
Deberán tomarse datos también del banco de semillas germinable existente en el suelo.

11.3. Medidas correctoras

Tras los primeros cinco años de monitoreo, se evaluará si los objetivos planteados han sido alcanzados, y donde no lo hayan sido se llevarán a cabo nuevas actuaciones: en las poblaciones que hayan continuado en regresión y tengan un número de individuos inferior a 150, se introducirán nuevos ejemplares procedentes del material almacenado en el banco de germoplasma, mediante la técnica que se haya demostrado más eficaz de las que fueron implementadas.
Deberán analizarse en este caso las causas del fracaso, prestando atención a los factores de amenaza ambientales (especialmente climatológicos) y antrópicos, y a los aspectos relacionados con la planificación, ejecución y gestión de las actuaciones (método de introducción, lugar de siembra o plantación, mantenimiento del vallado, etc.)